¿Finales o aperturas? ¿Qué se estudia primero? Esta es una pregunta no tan común como debería ser, porque la respuesta parece obvia, pero no lo es. Quiero hacer la anotación de que este post no lo escribo desde el punto de vista de una jugadora, lo hago desde el punto de vista de un árbitro y de un entrenador. Pero antes de entrar en materia, quiero que queden claros ciertos puntos.

Finales o aperturas

¿Cuáles son las fases del juego de ajedrez?

Una partida de ajedrez tiene tres fases. La apertura comprende las jugadas iniciales, donde las piezas se desarrollan. El medio juego es donde ocurren los cambios de piezas y se juegan las primeras batallas. Después de estas batallas, las piezas se ven reducidas en número para ambos bandos y es entonces cuando entramos en un final de juego. No hay un numero de jugadas o un algo que nos marque de manera absoluta la división entre estas fases

Siguiendo la secuencia lógica de estas fases, entonces son las aperturas las que deberían estudiarse primero, pues son las que marcan la base de toda la partida, y con una buena apertura aseguramos un buen medio juego y con eso un buen final. ¿No? Pues no.

Después de aprender a mover las piezas, lo que sigue es aprender a dar mates simples: Mate de dos Torres, Mate de Dama, Mate de Torre, etc. Aprender a dar de manera sistemática cualquiera de estos mates es muchísimo más fácil que aprender de manera eficiente cualquier línea principal de una apertura, y mucho más útil. Para poder jugar bien una apertura, debemos tener claros los conceptos posicionales básicos y lo que es un buen desarrollo, además de una vasta colección de patrones de ataques sobre el enroque, celadas y táctica, tanto de juegos abiertos como cerrados, y para poder tener este conocimiento, se requiere mucho estudio y experiencia. Los fínales básicos, por otra parte se pueden enseñar con algoritmos sencillos, es decir, si pasa esto, haces esto y no esto. Cuando El rey llegue aquí, tu hace esto con tu Dama

Lo anterior lo escribo desde mi experiencia como entrenadora. Mis alumnos de competencia, antes que otra cosa, saben jugar finales, y sobre todo saben ganar finales ganados. También tienen los recursos necesarios para saber buscar tablas o hasta remontar un final no bueno para ellos.

Pero, como árbitro, puedo decirles que es muy frecuente y muy lamentable la cantidad de partidas que he tenido que declarar tablas o hasta perdidas porque uno de los bandos desconocía cómo ganar un final ganado, y por ganado me refiero a tener un número muy superior de piezas, o una red de mate en pocas jugadas.

¿Cómo no se gana un final ganado?

El motivo más frecuente es ahogar al contrario. Tener muchas piezas y no saber ver bien sus líneas de ataque es contraproducente para jugadores novatos. Otro de los motivos más comunes es que el bando que tiene más piezas se queda sin tiempo. Si la partida es tablas o gana el otro jugador, depende de si el jugador que aún tiene tiempo dispone de al menos una secuencia de jugadas legales para llegar a dar mate. No confundamos legales con buenas, este error es tan común que merece su post aparte.

También puede suceder, y no es menos triste, que un jugador esté dando jaque continuos al otro, pero sin progreso que derive en un mate. Si se repiten tres posiciones iguales y el árbitro lo puede corroborar, la partida se declara tablas. Esto ocurre cuando a un jugador no solo no se le ha enseñado esta regla, también sucede cuando no se le ha enseñado a dar mate y espera que el otro se equivoque y pueda capturar al Rey contrario, lo cual es, de hecho, una jugada ilegal.

¿Cuándo debo estudiar aperturas?

Las aperturas se estudian de manera seria a partir de que tu rating llega a 1900. Antes de eso, debes probar diferentes esquemas y entender sus jugadas principales y variantes frecuentes, y jugarlas lo suficiente para que te sientas a gusto con las posiciones resultantes. No intentes innovar y «desarrollar tu propia apertura». En el ajedrez tenemos siglos de conocimiento acumulado que tus oponentes sí están usando, y no estamos para perder el tiempo intentando inventar el hilo negro.

En resumen, partidas ganadas después de una mala apertura son posibles; partidas perdidas por un mal final, son muy tristes. Una mala apertura no necesariamente determina el resultado final de una partida. Con una estrategia sólida y habilidades de juego, es posible recuperarse de una apertura desfavorable y ganar la partida. En contraste, perder debido a un mal final puede ser desalentador, ya que incluso una ventaja temprana puede perderse con un error en la etapa final del juego. El final de una partida puede ser crucial y a menudo define el resultado final de manera más directa que una mala apertura.

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