Hace un año, yo decía que la mejor edad para aprender ajedrez era a los 8 años, cuando ya se tiene más desarrollado el pensamiento abstracto. Pero ya no estoy tan segura de esto, despues de pasar 5 meses enseñando ajedrez en un kinder.
Seamos francos: lo que yo hacía en el kínder era dar clases de pre-ajedrez. Mis objetivos eran claros y directos: quería que aprendieran los nombres de las piezas y sus movimientos, pero sobre todo, que asociaran el ajedrez con la diversión.
Tuve alumnos de entre 2 y 6 años, cada uno diferente. Aprendieron a su propio ritmo y enfrentaron distintos desafíos. Para sorpresa de las otras maestras, los niños catalogados como «inquietos, difíciles y desobedientes» permanecían atentos en mi clase. Es más, a veces preferían venir a mi salón a jugar en lugar de asistir al taller que les correspondía.
¿Por qué? En el salón teníamos reglas, sí, pero también manteníamos siempre una actividad divertida, un ambiente sin conflictos y un espacio para la sana competencia. Y cuando preferían dormir o hacer otra cosa, les daba la libertad de hacerlo.
Cuando se da clase a niños pequeños, no podemos olvidar que necesitan tiempo para descansar. Incluso con mis alumnos mayores, creo que deben asistir a clase cuando tengan las ganas y la disposición, no cuando se sientan obligados o indispuestos.
Las clases de pre ajedrez no deben ser aburridas, ni repetitivas. al contrario, deben ser dinamicas, divertidas y enfocadas en crear pensamiento abtracto, y geométrico mientras se divierten.
Mis más de 20 años de experiencia como entrenadora de ajedrez me permitieron adaptar mis métodos y técnicas para niños pequeños. Como en todo nuevo reto, tuve que crear nuevas estrategias: incorporé dados, dibujos para colorear, historias sencillas y actividades cortas enfocadas en mejorar la visión geométrica de los niños.
El resultado fue mejor de lo esperado: niñas de 4 años que no sabían su nombre completo podían mover las piezas y crear pequeñas estrategias. Los niños inquietos jugaban y se integraban sin problema. Los más pequeños empezaban a mover las piezas y a interesarse en jugar con los mayores, quienes ya habían creado su propia mini liga. Los mayores, si tienen suerte y en su primaria hay clases de ajedrez, están listos para aprender mates simples y tácticas básicas. Pero mi mayor logro fue verlos fuera de clase en una fiesta infantil, donde se pusieron a jugar ajedrez por unos minutos. Que vean mi deporte como algo aceptable y divertido para hacer durante una fiesta es mi mayor satisfacción, porque no es común entre niños de 5 años. Obviamente, el papá de uno de mis alumnos y nosotros sí estuvimos jugando durante parte de la fiesta, pero esa ya es otra historia.
Para materializar esta experiencia dando clases de pre ajedrez , compilé en un pequeño libro todo lo que usé durante estos meses. El libro contiene material imprimible e ideas de actividades para grupos de niños, tanto en tablero mural como en tablero normal o gigante. Todas estas actividades ayudan a descubrir jóvenes talentos y dan versatilidad a la clase, sin necesidad de conocer el movimiento de las piezas o cómo dar jaque o jaque mate.
Este manual esta disponible para todos aquellos que quieran enseñar a niños pequeños, a un super precio

¿Qué encontrarás en este libro?
- Material imprimible listo para usar en clase.
- Ideas prácticas de actividades para grupos, adaptables a tableros murales, normales o gigantes.
- Estrategias que no requieren conocimientos previos de ajedrez, perfectas para niños que aún no saben cómo se mueven las piezas o qué significa un jaque mate.
Con estas actividades, podrás descubrir jóvenes talentos y dar un toque de versatilidad a tus clases, creando un entorno de aprendizaje único y emocionante. ¡Vuelve tu clases de pre ajedrez un semillero de talentos!
¡Haz que el ajedrez cobre vida para los más pequeños!
Este libro no solo es una herramienta educativa, es una puerta para inspirar a las futuras generaciones de ajedrecistas.
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